Es importante asegurarse de que el aparato esté estable, ya que de lo contrario, durante el centrifugado podría generar movimientos muy bruscos. No se recomienda colocar sus cuatro patas sobre carritos o plataformas de madera que favorezcan su desplazamiento o incluso su caída al suelo, lo que podría dañar las mangueras de entrada y salida de agua, así como el cable eléctrico. Al lavar prendas pesadas como toallas u otras que absorban mucha agua, conviene equilibrar la carga añadiendo ropa más ligera para ocupar el espacio restante y evitar que la ropa se mueva dentro del tambor. Esto sucede con mayor frecuencia en lavadoras mecánicas que operan a 600 revoluciones. En las lavadoras electrónicas, puede ocurrir que, si el sistema de equilibrado no logra distribuir la carga tras varios intentos, detenga el ciclo y dé por finalizado el lavado; en ese caso, hay que recolocar la ropa y seleccionar únicamente un programa de centrifugado.


