En las vitrocerámicas, la máxima potencia de calor suele ser el número 9 o 6, pero no conviene mantenerla mucho tiempo porque el calor no se regula con termostato, sino que permanece constante. Esto genera un esfuerzo continuo en el plato eléctrico, hasta que el termostato de seguridad lo apague o incluso se dañe la resistencia. Por eso, se recomienda usar como máximo la posición 8 o 5.
